La habitación de Dalila, 2008

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La habitación de Dalila, 2008

Exposición individual en la Galería E48, Santiago de Compostela.

Este proyecto no era una exposición individual al uso, era, en realidad, una intervención escenográfica del espacio de la galería. Hubo severas dificultades para que la comisaria que siguió el proyecto durante un año, realmente lo comprendiera, y la galerista, menos todavía, pero yo en ese momento estaba obsesionada por figuras de mujeres mitológicas… que como a las mujeres contemporáneas, se les coloca/ba una etiqueta de loca, histérica o manipuladora, y, una vez realizado “ese mal”, desaparecen del hilo argumental… no se les dedica/ba un instante para comprender el por qué de sus acciones, o el origen objetivo de la historia. Sin saberlo, estaba destapando para mí la verdad del sistema heteropatriarcal… y como una niña pequeña que urga en una herida, curiosa, metí el hozico. Dalila aparecía aquí, como crítica a ese sistema, representada como lo que la tildaban en su historia… una mujer desquiciada a la que se le culpó de traicionar a su marido, Sansón, cortándole el pelo para arrebatarle su fuerza… aunque llevaban años casados y tenían hijos… realmente ella lo hacía para salvarles y salvar a su pueblo, ya que Sansón era un declarado y famoso asesino, de otra religión distinta a la de su mujer… yo, veladamente, entendí esto como un rechazo directo y psicópata en contra de su esposa. Por tanto, la única manera que tuve para protestar fue representar el DOLOR, el encierro, la locura tras años de barbarie de esa triste mujer… encerrada en un espacio, con sus hijos-monstruo que sólo podían ser seres inertes de porcelana y tela, rotos, bordados con el pelo de Sansón para dotarles de vida… una cama cuyo colchón era el pelo que ésta había atesorado en todos esos años de su marido, y un diario de locura en unas radiografías cadavéricas… prendas imposibles cosidas anulando sus funciones principales flotando como fantasmas, y, por el suelo, diseminados, recortes de prensa que hablaban de mujeres artistas etiquetadas de “desquiciadas”, “emocionalmente inestables” , o de exposiciones con un 0% de mujeres…

y por las paredes a tinta negra y roja, las retahílas susurradas por esa Dalila atrapada, y un gran “ya no te quiero” escrito en una de las paredes…

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